La hembra deposita los huevos en agua limpia y estancada o en lugares húmedos, dentro y alrededor de casa (toneles, pilas y llantas). En los criaderos, los huevos se convierten en larvas, luego en pupas y finalmente en mosquitos.
Los huevos son depositados en las paredes de los recipientes y si no se mojan, pueden permanecer conservados por largos períodos. Una vez que toca el agua empieza su desarrollo. Los huevecillos pueden estar infectados con el virus, de tal manera que desde su nacimiento puede ser un transmisor de la enfermedad.

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