Más de un tercio de las infestaciones registradas en España durante el año 2015 se debieron a las cucarachas. Por cuarto año consecutivo, este insecto se sitúa a la cabeza de la lista de plagas más frecuentes en nuestro país, mientras que los insectos de la madera mantienen el segundo puesto en este particular ranking aglutinando el 18% de las incidencias.

La geografía española parece ser uno de los entornos ideales para la proliferación de las cucarachas ya que el 35% de las infestaciones ocurridas durante 2015 fueron causadas por este insecto. Concretamente, la Comunidad Valenciana y Murcia han sido las dos regiones más castigadas por la presencia de cucarachas, un hecho favorecido principalmente por el efecto positivo que tienen las altas temperaturas y la humedad para su proliferación y desarrollo.

Los xilófagos –termitas y carcomas- se posicionan como el segundo problema de plagas más frecuente con un 18% de las incidencias. Una cifra que supera en 4 puntos la tasa obtenida en 2014, año en el que los insectos de la madera superaron en la lista a los roedores, quienes en 2015 ocupan el tercer puesto con el 12%. Es sobre todo en la zona norte del país donde la presencia de los xilófagos se hace más patente, desbancando incluso a las cucarachas como la plaga más sufrida. Las condiciones climatológicas propias de estas regiones y la mayor utilización de la madera en las estructuras son dos de los factores que motivan su aparición.

A la hora de detectar una infestación es necesario conocer cuáles son los primeros signos que nos avisan de la presencia de una plaga.

Excrementos o un fuerte olor desagradable en el caso de los roedores, manchas en las superficies de la cocina o en los rodapiés creadas por cucarachas o, por ejemplo, pequeñas motas de color oscuro en el colchón acompañadas de un aroma dulzón cuando se trata de chinches, son sólo algunos de los «síntomas» que nos advierten de una infestación.

Otro de los factores que es necesario tener en cuenta es la época del año más propicia para la proliferación de las plagas. Aunque la primavera se ha consolidado como la estación preferida por los insectos y parásitos para su aparición, es cierto que los efectos del cambio climático han provocado ciertas modificaciones en el ciclo biológico de las plagas, conllevando en muchos casos que su presencia se adelante a otras épocas del año.

La primavera es la época del año idónea para el desarrollo de las plagas. Gracias a las suaves temperaturas y a la humedad se crea el hábitat perfecto para que insectos y parásitos despierten de su letargo. Sin embargo, es necesario destacar que el aumento generalizado de la temperatura global parece estar afectando a laestacionalidad y al ciclo biológico de nuestra fauna, por lo que a medio plazo podremos sufrir variaciones en la aparición de infestaciones.

Ante la presencia de una plaga, la mejor solución es acudir a un profesional para que evalúe y trate adecuadamente el problema ante el menor síntoma de infestación. Estamos hablando no sólo de controlar a unos huéspedes indeseados, sino de cuidar y preservar nuestro bienestar porque muchas de las plagas pueden tener consecuencias dañinas para nuestra salud.