control de plagas Barcelona

El verano es tiempo de cucarachas

Dan miedo y mucho asco. El comportamiento de las cucarachas es “gregario”. Viven en comunidad. Si escasea el alimento hacen expediciones en solitario y cuando encuentran comida son capaces de atraer al resto del grupo hacia el manjar. Pasan las 22.00 horas en una ciudad metropolitana cuyo nombre la empresa Ibertrac, especializada en control de plagas, prefiere no revelar. A esa hora es el momento en que los insectos están más activos.

Los técnicos de la empresa llevan consigo una pintura insecticida y un gel matacucarachas. Están a punto para arrasar con la plaga de insectos que acecha las alcantarillas de una calle de dicha ciudad. Con un gancho gigante hacen palanca y abren las alcantarillas. Decenas de puntos negros empiezan a moverse en el interior. “Este año no paramos. Normalmente en invierno baja el trabajo pero el pasado noviembre todavía hacía calor, lo que favoreció la presencia de cucarachas. No ha habido una gota fría que redujera el número. Después, la primavera ha sido perfecta. Ha llovido mucho y ahora hace mucho calor. Cada día sobrepasamos los 80 servicios, y eso solo Ibertrac. Hay muchas más empresas”, sostiene Xavier Téllez, uno de los coordinadores de la empresa.

La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) advirtió hace unas semanas que el peligro de plagas de cucarachas es generalizada en toda España, casi sin excepción, en los próximos meses. Y el riesgo es especialmente elevado en la ciudad de Barcelona, que cumple todas las condiciones. De hecho, es una de las principales víctimas de la invasión de los desagradables insectos.

La cucaracha americana es la más común de las calles de Barcelona.

La combinación de una primavera lluviosa junto con las altas temperaturas que castigan a la ciudad es el mejor caldo de cultivo para que las cucarachas se reproduzcan accediendo a locales, viviendas y cualquier lugar donde puedan alimentarse y, de paso, transmitir bacterias, virus y hongos y contaminar alimentos o líquidos que luego puedan ser consumidos por los humanos.

La cucaracha más común en las calles de la capital catalana es la súper cucaracha o cucaracha americana. Un ejemplar que puede superar los cinco centímetros de largo y que se caracteriza por su color marrón rojizo. Un insecto muy común que quizás sea de los que más gritos de miedo, asco y repulsión genere. Un animal cuya plaga se extiende por todos los barrios de Barcelona y el área metropolitana sin excepción y que aguarda oculto en las alcantarillas para colonizar viviendas y comercios donde el alimento sea más accesible. Si las alcantarillas son su guarida, sus campos de expedición son el cuarto de contadores, debajo de los electrodomésticos o los muebles de la cocina y el baño.

La vigilancia y el control de plagas de ratas, mosquitos, hormigas, palomas… y cucarachas en Barcelona es asunto de la Agencia de Salud Pública (ASPB). Un portavoz de este organismo asegura que, pese a tener la competencia en este tipo de trabajos, el ente público tiene “las manos atadas”, ya que solo puede actuar en la vía pública y en las dependencias de titularidad municipal. “Cuando las cucarachas están en un local o un solar privado debe ser el propietario el que se encargue de acabar con la plaga”, sostiene.

El número de cucarachas y el número de servicios entre agentes públicos y privados es una verdadera incógnita que nadie es capaz de desvelar. Pero los verdaderamente expertos en el exterminio son las empresas especializadas como Ibertrac. Contratada por administraciones y particulares, la compañía conoce a la perfección las costumbres de estos insectos arrastrantes y se adelantan a su comportamiento. “Conocerlas es la mejor manera de acabar con ellas”, asegura Xavier Téllez, uno de los coordinadores de la empresa. “Las alcantarillas de todo el área metropolitana y mucho más allá están repletas de cucarachas”, sentencia sin miedo a equivocarse. Téllez apunta que los consistorios deciden actuar cuando la presencia de estos insectos comienza a ser muy evidente para los vecinos. “En los alcantarillados nuevos hay menos, en los antiguos, muchas más”, abunda.

Si la plaga es en una propiedad privada, el propietario debe acabar con ella

El coordinador de la empresa exterminadora abunda el catálogo de estos insectos que son más habituales. “En nuestras ciudades tenemos tres tipos de cucarachas: la alemana y la oriental que son más pequeñas y que se esconden en zonas ocultas y húmedas y la que más ha proliferado: la americana. Esta última entra a los edificios por el alcantarillado y es capaz de volar”.

La empresa ha elaborado su protocolo particular para determinar el grado de gravedad de la plaga. “Si al levantar la tapa vemos que hay menos de 10 animales es nivel C. Si al abrir hay muchas cucarachas pero con paciencia podríamos llegar a contarlas es nivel B. El nivel A es cuando abres y hay tantas que es imposible contar el número de insectos”, detalla.

Los operarios colocan un gel insecticida que solamente pueden adquirir estas empresas especializadas y comienza una peregrinación por cada una de las tapas de alcantarilla de la calle de la ciudad metropolitana. Al abrir la tapa de una de las partes más antiguas de la calle comienzan a moverse casi un centenar de bichos. Rocían con pintura todo el alcantarillado. “Es pintura que ingerirán y será lo que las mate. Además el producto tiene parte de infanticida, las cucarachas pequeñas nunca llegarán a adultas”, apunta.

A finales de julio es “tiempo” de cucarachas, pero Téllez asegura que hay otras plagas que también han proliferado en el área metropolitana de Barcelona, como las de chinches. “Es una barbaridad. Además son complicadas de exterminar porque pueden estar inactivas durante meses y después volver a picar”, asegura.

Su trabajo es matar. Acabar con ratas, palomas, carcoma, chinches…. Una labor que no todo el mundo quiere hacer y en la que no existe el desempleo. “Desde antes de Sant Joan, e imagino que hasta pasado octubre, estaremos de trabajo hasta arriba”, subraya el coordinador de Ibertrac. Las cucarachas, sobre todo la americana, siguen saliendo cada noche de sus escondites dispuestas a alimentarse y, de paso, a crear el pánico y el asco entre todo aquel que se cruce en su camino.